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Mitos y creencias sobre Covid-19 causan daño en las familias indígenas oaxaqueñas

Por Mireya Olivera, Impulso

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Los Ángeles, Cal.- A los 23 años, ya era todo un campeón con su equipo de baloncesto representando a Xochixtepec, una de las comunidades más antiguas en la tradición de la migración al Sur de California de los indígenas oaxaqueños que hablan la lengua zapoteca.

Juan Bernardo junior, era parte del equipo que todos los fines de semana se enfrentaba a equipos de baloncesto como Luvina, Macuil, Jaltiangusis, entre otros considerados los favoritos y con más trofeos de la Copa Benito Juárez: La máxima justa deportiva de esa disciplina del deporte en Los Serranos, como se les conoce a toda la comunidad proveniente de la Sierra Sur de Oaxaca.

Cada domingo en el parque Toberman en Pico Unión, Normandie en Korea Town o la escuela secundaria Manual Arts en Sur Central de Los Ángeles, así como en el parque El Sereno, hace al menos unos 20 años, -que se congregan más de 100 equipos de baloncesto oaxaqueño. Estos grupos se reunen para enfrentarse, por un largo fin de semana, en los torneos organizados por las propias comunidades, entre ellas la de Xochixtepec, la cual no sólo ha tenido un papel preponderante en el deporte oaxaqueño inmigrante sino que también en la música de banda y preservación de la cultura tradicional.

El padre de Juan Bernardo junior, también del mismo nombre, no solo era líder de esa comunidad zapoteca inmigrante en el deporte, sino que también dirigía una congregación religiosa cristiana en el Sur de los Ángeles. Sus opiniones religiosas le llevaron a tomar la decisión de no creer en la vacuna contra covid-19.

El pastor con 7 hijos, dos de ellas mujeres y el resto hombres, falleció de Covid-19 el 22 de diciembre del año pasado, justo cuando se iniciaba la vacunación en el condado de Los Ángeles, primero con el sector médico.

Con la firme idea de su padre, Juan Junior se manifiesta claramente antivacunas, no sólo por cuestiones religiosas sino además porque considera que su estado de salud es bueno, porque hace ejercicio y come saludablemente. 

También piensa que ni su empleador ni un gobierno lo pueden forzar a ello, además de que considera que “tal vez” se pueda enfermar más. 

“No creo en la vacuna porque mi papá era pastor, antes de fallecer, y él nunca creía en esa vacuna porque decía, ‘no está en la biblia que la vacuna es buena’ y pues yo lo seguí, ahora sí lo que decía él… lo escuchaba”, comentó, tras indicar que para él la vacuna es algunas veces mala.

“Dicen que si te agarra covid te ayuda un poco más porque la vacuna tiene algunos productos que pueden ayudarte más rápido para que te recuperes, pero a la vez también te puede ir mal porque ha habido muchos que también han fallecido aún teniendo la vacuna. Yo estoy 50% y 50%, creo y no creo, pero tampoco quiero ser forzado a ser vacunado”, confiesa.

El teólogo angelino Felipe Agredano, quien frecuentemente contribuye con su opinión en medios reconocidos como Los Ángeles Times, Univisión, Telemundo, La Opinión y Harvard Crimson, opinó que argumentar que la Biblia no dice en ninguna parte que la vacuna contra Covid-19 no es buena, y que por religión no se vacunan es un “pensamiento antimodernidad.”

El experto en el tema religioso dice que “muchas cosas no están en la Biblia, como el sarampión, etc; pero son parte de nuestra realidad. La Biblia cristiana y otras religiones del mundo hablan de la salud, nos dan ejemplos de cómo mantenernos con salud, con buena nutrición. La Biblia no se opone a esto ni a los avances médicos, tecnológicos y científicos.

“La Biblia tampoco dice que debemos usar carros, ver televisión, no escuchar radio, usar ropa o micrófonos, pero la tecnología ha avanzado y usamos la nueva tecnología- que también usan los pastores- para que los mensajes lleguen a más personas”, comentó Agredano.

Y fue claro en señalar que no hay nada que impida que el ser humano use la tecnología y la ciencia para saber qué es lo que es bueno para estar saludables y qué es bueno para protegerse.

Juan Junior también dice que muchas compañías están forzando a sus empleados a vacunarse, y sino se vacunan, los corren. Para él debe ser una elección de los trabajadores.

“Si mi empleador me dice que tengo que irme a vacunar yo le voy a decir que no, y si no, pues me van a querer correr y les puedo decir que está bien, que no hay problema. Pero hay muchos que no tienen la chanza de decir que está bien porque es el único ingreso de la familia y no tienen elección”, comentó.

“Yo diría no a la vacuna”, reafirmó y comentó que no cree que le afectaría perder el empleo por esa causa porque considera que ha crecido en un lugar latino en donde dice que está acostumbrado a trabajar y no darse por vencido. “Si no se puede abrir una puerta, se abre otra”, afirmó al respecto.

Otra de las razones que dió este joven ante su negativa a vacunarse es que no cree en la vacuna porque la considera un riesgo para su salud.

“Tal vez no es cierto que están ayudando con esa vacuna. Tal vez pueden enfermar más a la gente”. “Yo prefiero no arriesgarme así porque no sé si me pueda enfermar más o me puede no enfermar. Yo prefiero estar sin la vacuna”, confiesa.

“No me han tratado de influenciar”, dijo respecto a que si ha sido presionado para que se vacune. Pero lo que sí dijo es que cuando alguien de su familia o amigos le preguntan la razón de que no se ha vacunado dice que siempre contesta lo mismo, que él no cree en la vacuna.

¿Qué te salva de no enfermarse? Se le preguntó al joven de 38 años, que inició el camino del baloncesto comunitario a la edad de los 17 años, motivado por su padre.

Su respuesta fue que el deporte y comer saludable. “El deporte ayuda mucho también”, afirmó.

“No me ha nacido vacunarme. Mi señora me dice ¿Cuándo te vas a ir a vacunar?, le digo no ocupo la vacuna, estoy bueno y sano; es nomás seguir los pasos, comiendo saludable y haciendo mis deportes”.

Para el padre de 4 hijos, el mayor de 17 años y el menor de 10 meses, comer saludable es tomar tés y comer ensaladas.  “Tampoco digo que no como grasoso. A los tacos no les puedo decir que no. A las Tlayudas -considerada la comida oaxaqueña callejera más famosa de Latinoamérica- no se les puede decir que no”, reconoció.

La muerte de su padre le pegó a toda la familia, porque para ellos él era la cabeza de todo. 

“Él decía, ‘se va hacer así’ y nos guiamos por él”, confiesa Juan. 

Después de la muerte de su padre poco a poco tanto su familia materna como paterna fue diciendo sí a la vacuna. También su esposa, sus 2 hijos varones y su hija, estos últimos por cuestiones de la escuela, argumenta.

Toda su familia se ha vacunado, excepto él y dos de sus primos que no quieren. Para su hijo menor de 10 meses aún no hay vacuna.

El teólogo Agredano dijo que “realmente no hay nada en la Biblia o en las religiones que van en contra de la salud, pero quienes se oponen son grupos políticos conservadores y menos de creencias religiosas. Inclusive muchas iglesias cristianas, católicas, grupos religiosos han tomado la posición de que la gente debe vacunarse”.

“Los pastores o líderes religiosos que opinan lo contrario son personas que lo hacen de manera individual, pero no en nombre de algunas denominaciones, son algunos pastores, son algunos ministros que tienen creencias conservadoras políticas”, explicó y reafirmó que “la postura que toman es a manera individual, no la hacen por denominación religiosa”.

Pero agregó que lamentablemente esa postura influye entre sus feligreses. “Hay personas que se oponen porque piensan que es algo nuevo y usan la religión como un escape, una excusa para no vacunarse, pero no es nada nuevo”.

Alejandro Méndez es otro oaxaqueño inmigrante indígena zapoteca residente por más de 30 años en Los Ángeles, quien a pesar de haber contraído Covid-19 el pasado 31 de diciembre y estar por una semana pasando por fiebre alta, escalofríos, dolor de cuerpo y sin poder percibir el sabor de la comida, que lo llevó a perder casi 10 libras, no piensa en vacunarse hasta ver qué tanto se desarrolla la pandemia.

La razón que argumenta es que la vacuna se hizo en corto tiempo y que ha escuchado conversaciones entre familiares, comadres, amigos y amistades que luego de la vacuna dicen haber salido con problemas médicos.

“A mi esposa luego de la vacuna, el brazo le quedó mal y a veces con molestias , pero sé que son efectos de la vacuna. Ahora cuando fue al doctor le detectaron diabetes. No sé si es por la vacuna”, refiere, al hablar que ha es cuchado de otros casos similares que salen en conversaciones con amistades.

Al respecto, el reconocido doctor Ilan Shapiro de AltaMed dice que la vacuna contra Covid-19 no se ha hecho de la noche a la mañana sino que sus estudios han evolucionado por más de 20 años. “En realidad el Covid-19 es primo de los otros dos coronavirus, el Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-Cov) que mató a mucha gente en Oriente Medio y  el Síndrome respiratorio agudo grave (SARS) que es una forma grave de neumonía”.

“Toda esa tecnología ha evolucionado por 20 años. El milagro real es que (ahora) se organizaron las farmacéuticas, los gobiernos, los Departamentos de Salud Pública y nosotros como comunidad para que haya los recursos para estas vacunas. ¡La tecnología ya estaba ahí!”, explicó.

Méndez, originario de la comunidad de Santiago Matatlán en los Valles Centrales, confiesa no saber si las pláticas que surgen entre sus amistades son ciertas o no. A Méndez, le preocupan como el caso de una conversación que escuchó de que por unas vacunas, que salieron en la década de los 90’s, que les fueron administradas a niños, luego éstos tuvieron hijos con autismo y que de ahí viene esa enfermedad. 

El doctor Shapiro dice que eso es un mito que desgraciadamente ha sido progresivo por más de 20 años, detallando que en Inglaterra una persona escribió todo un artículo en el que hablaba de 10 niños especiales, pero ni siquiera sobre el autismo sino por algo que les estaba pasando en su estómago.

En el artículo, el autor menciona que tal vez había una relación con problemas de tipo de autismo, lo que creo todo un movimiento con dichos comentarios erróneos, señaló el médico.

“Y nunca se pudo encontrar a los niños a los que se refería el autor, luego de que revisaron su artículo. También se descubrió que el autor trabajaba con abogados que tenían una demanda contra el laboratorio”

“Prácticamente creó un problema que no existía”, afirmó Shapiro, quien es especialista en niños.

El médico dijo que el autismo es un problema multifactorial, en donde no hay como un gen o problema específico. “Muchas veces son problemas de nacimiento, exposiciones durante el embarazo o simplemente que la familia tuvo un problema desde antes y ya llevaban esos genes y se activaron en el niño.

El hecho de decir que estamos vacunando más y hay más autismo, es la misma manera de decir que hay más coches y que por eso tenemos autismo. No hay una relación directa”, afirmó, al decir que si existiera una relación directa ya los estaríamos viendo con todas las personas y no es una realidad, sino un mito.

Al igual que Juan Junior, otra de las suposiciones de Méndez, para no vacunarse es que considera que está saludable y que no tiene ningún problema médico porque su alimentación es muy natural, sin químicos y sustancias que dañen su cuerpo.

“Nosotros como indígenas nuestra alimentación es más natural, no con químicos, por eso no vamos al doctor”, refiere, al indicar que nunca en Oaxaca, que recuerde, fue al doctor y que aquí no lo hace frecuentemente.

Alejandro, confiesa que el no vacunarse le ha traído el disgusto de sus hijos mayores y su nuera, quien le dicen que es un necio. 

Además, admite que sólo él tuvo los mayores efectos por el Covid-19 cuando se contagio, porque su esposa y su hijo,- no tuvieron nada-, y sus dos gemelas de 17 años, sólo tuvieron leves molestias, porque todos en su familia están vacunados, excepto él.

Aun así dice que por ahora prefiere esperar, porque según él ya tiene los anticuerpos de por lo menos 6 meses.

Para el doctor Shapiro se vale tener miedo, tener preocupaciones “pero lo más importante es tener conversaciones para tener información en nuestras manos, para eso están los médicos y lugares en las webs como ¡Ándale qué esperas!, para acceder a información real y despejar las dudas, pero teniendo la mejor información para cuidarnos nosotros y nuestras familias.

Es excelente que continúen comiendo bien, hay que seguirse cuidando, pero lo que hemos visto, con los más de dos años con Covid-19, que siendo humanos nos puede pegar”, afirmó.

“No sabemos a quiénes les puede pegar más o a quien menos.

Desgraciadamente han muerto adultos jóvenes saludables y también gente de la tercera edad con muchas complicaciones, obviamente tienen más complicaciones algunas personas que tienen problemas de peso, hipertensión, diabetes, pero no es el hecho solo de sobrevivir sino el problema que estamos viendo ahorita es el covid prolongado que le está dando como al 10% de las personas que aunque les haya ido súper leve con covid, incluyendo a los niños, pueden tener problemas de memoria, pérdida de olfato, gusto, arritmias, inflamación del corazón, por la enfermedad. Entonces es muy importante mantenernos saludables y tener inmunidad natural, pero el hecho de ayudarnos con la vacuna puede evitar muchas de esas complicaciones.”

El doctor Shapiro dice que la mayoría de la comunidad latina está retomando la parte de cuidarse y vacunarse. Lo que está haciendo una diferencia para las familias, porque Covid-19 no se ha ido y no deben bajar la guardia.

De acuerdo al Departamento de Salud Pública de California (CDPH) hasta el 17 de marzo se habían administrado 72 mil 366,458 dosis de vacunas contra Covid-19, representando un 83.6 % de población inoculada elegible de 5 años y más, con al menos una dosis.

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