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Despliega esos días relajados, vagos, locos de verano, pero ponte tu trajo de baño y los goggles con cuidado

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Ya está en marcha la tranquila temporada de verano, llamándonos con promesas de fogatas nocturnas en la playa, romances efímeros, y momentos relajados al lado de la alberca con una fría bebida a mano.

Pero algunos padres y madres se preguntarán si es seguro dejar que sus hijos se lancen de nuevo al agua, especialmente con sus amigos y amigas. Las infecciones del virus COVID-19 siguen subiendo y la mayoría de la gente joven del estado sigue sin vacunarse.

Las vacunaciones acaban de empezar para niños y niñas de seis meses de edad a menos de cinco años. Los niños y niñas entre los cinco y los once años han sido elegibles desde noviembre, 2021, pero en California, poco más de la tercera parte de los niños y niñas en ese grupo de edad está completamente vacunada, según los datos del Departamento de Salud Pública de California.

En EUA, más de 12 millones de niños y niñas se han enfermado de COVID-19. Más de 122,000 niños y niñas han sido hospitalizados con COVID-19 desde el principio de la pandemia y más de 1,400 han muerto. Las vacunas contra la COVID-19 siguen siendo la manera más segura de prevenir la hospitalización y muerte por COVID-19 para todas las personas mayores de seis meses de edad, y las reuniones de verano hacen que esto sea aún más importante.

En esta sesión de Preguntas Frecuentes, el Dr. Dali Fan, profesor clínico de Ciencias de la Salud en la Universidad de California en Davis, responde a las preocupaciones de los padres y madres acerca del verano y sobre cómo mantener seguros a los hijos e hijas mientras disfrutan de las albercas públicas.

¿Recomendaría usted ahora el uso de las albercas públicas para los niños y niñas pequeños, especialmente los que aún no están vacunados?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades afirman que no hay evidencia de que el virus de COVID-19 se pueda transmitir a las personas a través de las albercas públicas. La operación y el mantenimiento apropiados (incluyendo la desinfección con cloro y bromo) de estas instalaciones debería desactivar el virus en el agua.

Si los propietarios y operadores de las albercas públicas siguen las pautas apropiadas y trabajan con funcionarios locales de la salud, estas instalaciones se considerarían seguras para los niños y niñas vacunados.

Los niños y niñas no vacunados deben seguir usando cubrebocas en interiores y en situaciones en exteriores con mucha gente donde la distancia social no es posible. Esto incluye nadar en las albercas públicas, lo que se considera una actividad de riesgo de moderado a alto. El esfuerzo físico y el griterío pueden transmitir fácilmente las gotitas de microbios al aire, por lo que nadar en una alberca pública, aunque sea al aire libre, conlleva un riesgo más alto cuando hay mucha gente.

Dali Fan
Dr. Dali Fan, Profesor de Ciencias de la Salud en el Centro Médico de UC Davis

Pueden reducir el riesgo de su hijo o hija yendo a la alberca fuera de las horas punta y asegurándose de que su hijo o hija puedan mantener su distancia de los demás, dentro y fuera del agua.

¿Y si lleva uno a sus hijos a una de las populares playas de California este verano?

Cuanto más lleno de gente esté el ambiente, más riesgo se corre – incluso al aire libre. Así que investíguenlo y eviten las playas más populares en las horas punta.

La vacunación es la mejor manera de mantenerlos seguros de la COVID-19 de forma que toda la familia pueda volver a las actividades que les gustan.

¿Recomendaría usted que los niños y niñas usen cubrebocas mientras están nadando en las albercas públicas? ¿Qué otras medidas de seguridad pueden poner en práctica los adultos para sus hijos e hijas?

Los CDC dicen que nunca se debe usar un cubrebocas de tela en el agua. Un cubrebocas de tela se vuelve pesado cuando se moja, y eso dificulta la respiración. Sí se debe usar cubrebocas cuando se está a la orilla de la alberca, al entrar en los aseos y otros edificios públicos, o al relacionarse con otras personas cuando no se está en el agua. Esto es especialmente importante en los condados en los que las tasas de transmisión son altas.

Los niños y niñas no vacunados deben seguir usando cubrebocas en interiores y en situaciones en exteriores con mucha gente donde la distancia social no es posible.

Si están contemplando una actividad o evento grupal, verifiquen las precauciones de COVID-19 con antelación. Si la actividad es en interiores, ¿son obligatorios los cubrebocas para las personas no vacunadas? ¿Hay algún plan para mantener la distancia social? ¿Se limitará la asistencia?

Si alguien de su familia no se siente bien o puede haber estado expuesto a alguien con COVID-19, por favor, quédense en casa y llamen a su doctor.

¿Deberían los niños y niñas practicar la distancia social cuando estén nadando o pueden seguir con sus juegos tradicionales de alberca, como Marco Polo y Bomba?

Si están en la alberca con amigos y amigas, y una persona infectada tose cerca de ustedes durante un juego revoltoso de Marco Polo, es aún muy posible que puedan contraer el virus por el aire.

Además está el tema de todas las actividades sociales que ocurren alrededor de la alberca, como comer y beber. No hay duda de que van a tener que quitarse el cubrebocas para tomar un bocado de ese perrito caliente o un sorbo de esa limonada, lo que es muy arriesgado a menos que estén a dos metros contados de la persona más cercana. Lamentablemente, no se pueden controlar las acciones de los demás, lo que significa que es bastante fácil que ocurra un error que nos pueda contagiar, especialmente si están en una alberca pública llena de gente.

Así que intenten estar a una distancia social apropiada en todo momento mientras estén nadando, tanto dentro del agua como fuera. Esto significa que probablemente deberían estarse parados en el agua, pasearse con el agua hasta las rodillas, o flotar en la alberca en vez de realmente nadar o chapotear por ahí. También deberían usar el cubrebocas cuando no estén en el agua para tener un nivel más de seguridad.

¿Conlleva beneficios para la salud mental estar al aire libre y participar en actividades rutinarias de verano? ¿Provoca una respuesta similar a la serotonina estar en el agua en un día soleado ?

Cuando la luz del sol entra por los ojos, estimula las parte de la retina que hacen que el cerebro produzca serotonina. La serotonina parece desempeñar un papel en la regulación del ánimo, las emociones, el apetito, y la digestión.

Cuando se está al aire libre, el aire fresco puede ayudar a subir los niveles de oxígeno en el cerebro, lo que aumenta los niveles de serotonina. La serotonina es el neurotransmisor que altera el estado de ánimo. ¡Respirar un poco de aire fresco es una manera sencilla de mejorar el estado de ánimo! Estar al aire libre también anima a la actividad física.

Los expertos afirman que recibir entre cinco y 15 minutos de luz solar en los brazos, manos y cara de dos a tres veces por semana proporciona los beneficios de la vitamina D que produce tomar el sol.

Un día soleado puede hacer más que simplemente mejorar su estado de ánimo – puede aumentar los niveles de serotonina, antidepresivo natural del cerebro.

¿Le gustaría agregar algo acerca de mantener seguros a los niños y niñas contra las infecciones este verano? ¿Por qué deberían los padres y madres vacunar a sus hijos e hijas más jóvenes?

Los niños y niñas sanos sin condiciones preexistentes también pueden tener COVID-19 grave. De hecho, casi la mitad de los niños y niñas menores de 18 años hospitalizados con COVID-19 no tienen ninguna enfermedad subyacente.

Durante el periodo de ómicron, el 63% de los niños y niñas menores de 5 años y el 30% de los niños y niñas entre los cinco y los once años hospitalizados con COVID-19 no tenían ninguna enfermedad subyacente.

La vacuna aún sigue siendo la manera mejor y más segura de proteger a sus hijos e hijas de una enfermedad grave o incluso la muerte. Desgraciadamente, la COVID-19 ha llegado a ser una de las cinco primeras causas de muerte en niños y niñas, y las vacunas son la manera más segura para protegerlos de los peores resultados del virus.

Más de 27 millones de niños y niñas han recibido de forma segura la vacuna contra la COVID-19 en Estados Unidos y ahora están protegidos contra la infección grave de la COVID-19. Vacunarse es muchísimo más seguro que arriesgarse a enfermar de la COVID-19.

Algunas personas pueden estar preocupadas por la miocarditis, o inflamación del corazón, un efecto secundario raro de algunas vacunas contra la COVID-19 en niños y niñas específicamente en edad escolar. La miocarditis ha sido muy rara. Para todas las edades, el riesgo medio de miocarditis por la vacuna es de 1 de 200,000, lo que es 10 veces menos probable que le caiga un rayo. El riesgo de miocarditis es mucho mayor después de la COVID-19 que de la vacuna contra la COVID-19. El corazón está más seguro con las vacunas contra la COVID-19.

Los ensayos clínicos con miles de bebés y niños y niñas mayores de seis meses demuestran rotundamente que las vacunas contra la COVID-19 son seguras y efectivas en este grupo de la población.

Vacunarse es una manera mucho más segura para proteger a su bebé que arriesgarse a enfermar de la COVID-19. Aunque se contagien de la COVID-19, tendrán un tercio menos de probabilidades de transmitir el virus a los que viven en su misma casa.

Todos los elegibles para la vacuna contra la COVID-19 o la vacuna de refuerzo pueden visitar MyTurn.ca.gov o llamar al 1-833-422-4255.

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