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La violencia doméstica es ‘curable y evitable’

Y mientras que ha habido avances alentadores, defensores dicen que se tiene que hacer mucho más para evitar el abuso.

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Para Deborah Tucker, en su primer año en la Universidad de Texas en Austin, la vida universitaria no le pareció una extensión del hogar seguro y cariñoso al que estaba acostumbrada.

Un tipo siniestro acosaba a Tucker y a sus dos compañeras de cuarto. Las acechaba e intentaba irrumpir en su departamento, así que lo denunciaron. La policía no lo pudo atrapar pero vigilaron su casa durante una semana. El acosador estaba observando.

“En cuanto los policías fueron retirados, el tipo irrumpió en su departamento otra vez. Y lamentablemente, tuvimos una visita que pasó ese fin de semana con nosotras y la agredió sexualmente”, dijo Tucker durante una sesión informativa para los medios el 28 de octubre que organizó Ethnic Media Services.

Desde entonces Tucker ha estado abogando en contra del uso de la violencia contra las mujeres. Fundó el Rape Crisis Center de Austin, el Center for Battered Women de Austin y es la actual presidenta del National Center on Domestic and Sexual Violence (NCDSV).

“Más o menos, me he ganado cada una de estas brillantes canas haciendo este trabajo”, dice Tucker.

Arriba: (En sentido de las agujas del reloj: Jenna Lane, directora de Comunicaciones, Blue Shield Foundation of California; Pallavi Dhawan, directora de política de Violencia Doméstica Oficina del Fiscal Municipal de Los Ángeles; Sunita Sohrabji, Redactora de Salud de EMS; Deborah Tucker, presidenta de la Junta Directiva, del Centro Nacional de Violencia Doméstica y Sexual; y Eria Olsen, directora del programa Safety Net, de la Red Nacional para acabar con la violencia doméstica.)

La violencia doméstica y sexual ocurre en todo el mundo, en todas las culturas, incluyendo California, donde “más de la mitad la ha experimentado de forma personal y de primera mano”, dice Jenna Lane, directora de Comunicaciones en la fundación Blue Shield de California. “Está verdaderamente en todas parte, lo que es preocupante”.

Cuando se piensa en mujeres maltratadas se piensa en sus heridas físicas. Pero la violencia doméstica (VD) incluye muchos comportamientos abusivos que causan otras heridas.

“También puede ser emocional. Puede ser económica, como el control del dinero de una persona o conseguir que la echen de su trabajo… Puede ser legal, como amenazar con denunciarla a inmigración”, dice Lane. La gran pregunta es “¿Qué se puede hacer al respeto?”

El mes de octubre es el Mes de la Sensibilización de la Violencia Doméstica, y la fundación acaba de lanzar un nuevo sitio web, Let’s End Domestic Violence , que ofrece información sobre la prevención y la curación, y otros recursos.

“La VD está en todas partes; es evitable”, dice Lane.

Tucker, co-fundadora de la National Domestic Violence Hotline en 1996, fue a Washington en 1974 para ayudar al entonces senador Joe Biden a trabajar en la primera versión de la Ley de Violencia Contra las Mujeres (VAWA, por sus siglas en inglés). Ha sido reautorizada varias veces, la más reciente fue en marzo de 2022.

La ley autoriza una gama de servicios de apoyo, que incluyen la financiación de varios programas de VD, la opción a las víctimas de ir a juicio en vez del arbitraje obligatorio, y el aumento de servicios y apoyo a sobrevivientes de las comunidades desatendidas y marginalizadas – incluyendo sobrevivientes LGBTQ+ de la violencia doméstica.

Es difícil encontrar buenas estadísticas sobre la VD. Mucha de la VD ocurre entre parejas íntimas y a menudo no se denuncia.

Los estados también definen a la VD de diferentes formas, un tema que incluso existe entre varias agencias a nivel estatal dentro de un mismo estado. Por ejemplo, en California, las cortes tienen un código penal para casos criminales, un código familiar que controla la corte familiar, y un código civil para el juzgado civil.

“La violencia doméstica ni siquiera está definida uniformemente entre esos códigos en el mismo estado”, dice Pallavi Dhawan.

Dhawan era procuradora en la Unidad de la Violencia Familiar de la oficina del fiscal del distrito de Los Ángeles. “Pasé 13 años encargada de casos realmente horrendos de asesinatos y violaciones e intentos de asesinatos”, dice. Y a Dhawan se le daba bien. En 2019 fue galardonada con el premio de la Procuradora del Año por el Colegio de Abogados del Condado de Los Ángeles.

Dhawan trabaja ahora en la oficina del Fiscal Municipal, que patrocinó la propuesta de ley 1141 del Senado de California, legislación que agrega el control coercitivo a la definición de la violencia doméstica en el Código Familiar.

La propuesta de ley se basaba en la investigación que calculó que entre el 60% y el 80% de mujeres sobrevivientes del abuso doméstico ha experimentado el control coercitivo.

“Me cansé de oír a la gente decir que la violencia doméstica requiere abuso físico y moretones. Y lo oí mucho en la corte, y lo oí del jurado y los jueces”, dice Dhawan.

Las víctimas de este tipo de abuso pueden ahora pedir una orden de alejamiento que prohíbe el control coercitivo y requiere a las cortes tomar en cuenta la evidencia del control coercitivo en la determinación de la custodia de menores.

Las formas comunes de control coercitivo incluyen el aislamiento, la privación de recursos, el control de los movimientos y comportamientos de la persona. Son todas esas cosas que despojan a la persona de su autonomía y la reducen a una sombra de su ser anterior, dice Dhawan.

Erica Olsen es la directora del Safety Net Project en la National Network to End Domestic Violence (NNEDV, por sus siglas en inglés), una organización paraguas para casi 2,000 programas locales de violencia doméstica en todo el país. Se centra en el papel de la tecnología en los casos de VD.

“Los maltratadores harán un mal uso de cualquier tipo de tecnología como herramienta de abuso”, dice Olsen. “Puede que algunos maltratadores instalen una aplicación oculta o software de vigilancia en el dispositivo de la pareja sin su conocimiento. Algunos puede que hagan un mal uso de los sitios de las redes sociales o dispositivos smart en la casa como forma de acoso o acecho”.

Las tácticas incluyen rastrear la ubicación de una persona sin su conocimiento, o robar sus cuentas financieras o sociales para cometer fraude o suplantar la identidad, distribuir imágenes íntimas sin su consentimiento o colgar amenazas o contenidos de acoso en línea. En el caso de sobrevivientes LGBTQ, sus agresores pueden amenazarles específicamente con sacarlos del armario por Internet. “Esa es una táctica muy común”, dice Olsen.

Un artículo de la nueva VAWA incluye una disposición para la Acción civil por Divulgar una imagen sin consentimiento, dando a los sobrevivientes una opción de ir a juicio para recuperar daños monetarios y acceder a órdenes de protección.

El Departamento de Justicia dice que las detenciones por violación entre 1980 y 2015 han bajado de 26,000 a 15,000. Eso indica que los esfuerzos para combatir la VD están funcionando. Para terminar con ella, los abogados dicen que se tiene que trabajar más de manera proactiva en el campo de la prevención con las víctimas y sus abusadores.

“Aquí en Texas, realizamos un gran estudio hace unos años de todos los que estuvieron en prisión por asesinato o crimen violento grave, y surgió la regla del 80%”, dice Tucker, en referencia a esos acontecimientos que cambian la vida de una persona para predecir el comportamiento abusivo. Según sus resultados, el 80% de los presos que se incluyeron en el estudio crecieron en familias en las que se usaba la violencia doméstica.

Cuando Tucker trabaja con legisladores, les recuerda que “el 80% de las personas encarceladas por asesinato sufrieron desde muy temprana edad el uso de la violencia contra ellas o contra alguien que amaban y tuvieron que lidiar con esas experiencias.

Agrega que cuando se trata de mejorar la legislación “si queremos parar lo peor de la violencia… tenemos que parar la violencia doméstica y sexual. Todo está interconectado”, dice.

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